17 Jul 2009

Jopu

Florece
como un don de dios,
dentro y fuera de mí,
la hijoputería.
Pero no hay don,
ni hay dios.
Un viento fétido
sopla sobre el jardín.

2 Jul 2009

Una tarde...

(A R. Bolaño)

...me di cuenta de que no era
un poeta menor:
no era un poeta
en lo absoluto.
Sólo disfrutaba mancillando
la casta blancura de la hoja
con la impía tinta de mis letras.
Sonreí sereno.

25 May 2009

A un joven


No desesperes si tus palabras
raras veces hallan el anhelado gesto cómplice,
imposible es para el día destejer, sin herir,
la trama críptica de la noche,
ni puede la melodiosa ave entender
los porqués de las ramas al crujir con pena.

No desesperes si tu amarga bebida
no encuentra una copa digna de acoger su lamento,
sabido es que el aceite y el agua
no son hermanos,
aunque a tu mesa arriben
aposentados en el mismo plato.

Pero sobre todo:
no pretendas que tu tristeza te hace especial,
numerosos y pródigos ojos se han desprendido,
antes que los tuyos, de los salinos diamantes.
No observes altivo a la pareja
cuyas miradas se enlazan entre palabras insulsas,
a los amigos que beben y ríen
no desdeñes;
alguna vez, aún por segundos,
el mismo gesto anidó en tu rostro.



7 Apr 2009


Una vez, uno de los Mayores Poetas Vivientes del mundo me explicó –nosotros, los simples emborronadores de prosa, tenemos que acudir a los poetas en busca de sabiduría, razón por la que este libro está plagado de ellos; mi amigo, colgado cabeza abajo, al que le sacaron la poesía a cintarazos, y Babar Shakil, que quiso ser poeta, y supongo que Omar Khayyam, al que le pusieron el nombre de uno aunque nunca llegara a serlo- que la fábula clásica de la Bella y la Bestia es, sencillamente, la historia de un matrimonio concertado.


- Un comerciante ha tenido mala suerte, de forma que promete su hija a un terrateniente rico pero solitario, Bestia Sahib, y recibe a cambio una dote generosa… un gran cofre, creo, de gruesas monedas de oro. Bella Bibi se casa obedientemente con el zamindar, reconstituyendo la fortuna de su padre y, como es natural, su marido, un competo extraño, le parece al principio horrible, hasta monstruoso. Sin embargo, con el tiempo, bajo la influencia benéfica de su amor obediente, él se convierte en príncipe.

- ¿Quieres decir –sugerí yo- que hereda un título? –El Gran Poeta Viviente me miró con tolerancia, echando atrás su melena plateada que le llegaba a los hombros.

- Esa es un observación burguesa –me regañó-. No, naturalmente, la transformación no se produjo en su condición social ni en su personalidad real, corpórea, sino en la forma en que ella lo veía. Imagínatelos acercándose mutuamente, aproximándose con los años desde los polos opuestos de la Belleza y la Bestialidad, para convertirse al fin, felizmente, en simples Marido y Mujer.

El Gran Poeta Viviente era conocido por sus ideas radicales y por la caótica complejidad de su vida amorosa extramarital, de modo que pensé que le agradaría comentando maliciosamente:

- ¿Por qué los cuentos de hadas consideran siempre que el matrimonio es el final? ¿Y por qué es siempre un final tan feliz?

Pero en lugar del guiño entre-hombres o de carcajada que esperaba yo (era muy joven), el Gran Poeta Viviente adoptó una expresión seria.

- Esa es una pregunta muy masculina –respondió-, ninguna mujer se plantearía eso. La tesis de la fábula es clara. La mujer tiene que hacer de tipas corazón; porque si no ama al Hombre, bueno, el muere, la Bestia perece, y la Mujer se queda viuda, es decir, es menos que una hija, menos que una esposa, algo sin valor. –Suavemente, bebió un traguito de su whisky escocés.

- ¿Ysi, ysy –tartamudeé yo-, quiero decir, tío, ysi la chica no puede soportar realmente al marido que le han escogido? –El poeta, que había empezado a tararear versos persas en voz baja, frunció el ceño, con decepción distante.

- Te has occidentalizado demasiado –me dijo-. Deberías pasar algún tiempo, unos siete años o cosa así, no demasiado, con las gentes de nuestras aldeas. Entonces comprenderías que se trata de una historia completamente orienta, y te dejarías de esas idioteces de ysis.

Salman Rushdie. Vegüenza.

27 Mar 2009

DOS SONETOS PARA ALICIA


(I)


Ofrendo a tus ojos estas letras,

para que sean dedos en tus mejillas

y ardan en tu pecho como estrellas.

Ideas bien sabidas, pero secretas.



Lee aparte, bondadosa y discreta,

el guajiro obsequio que te brindo,

no por infame o soez lo que te rindo,

sino por el verde monstruo y por treta.



Que no quiero haya ojos testigos

si el curvo lucero brilla en tu boca,

ni agudas lenguas que ahonden las heridas,



si burdas, desdichadas y fallidas,

revientan como el mar sobre la roca

mis palabras. ¡Oh, presagios amargos!


* * *


(II)


Envidio la suerte del felino

que se acurruca y duerme en tu regazo

y disfruta dichoso de tu abrazo,

tendido en el paraíso prístino.



Que ser minino es una grande dicha,

si en tus brazos se ve pasar la vida

y de la muerte la misma se cuida,

por disfrutar desta alegría mucha.



Y si yo fuese de Cheshire el gato,

mi eterna sonrisa vieses querida:

que al verte otro gesto no se concibe,



ni sensación sino el placer cabe

y el dardo de Eros en el pecho anida

y hasta el más necio se rinde a tu encanto.


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23 Feb 2009


AUSENCE


To N


Yesterday it was a naked and dirty room,

with its wide and high windows,

invincible roaches running careless by the floor,

eluding our shoes,

and a deceitful intimacy sense everywhere.


The yellow afternoon’s sticky light

damped skin like a toxic breath.

Extended silences were almost joyful, and

distant and warm hours emerged in quanta:

reminiscences from a luminous time,

concealed expectancies maybe.


Soul is a starving wolf.

There is not two identical dawns.

Space varies like a heart beating.

Now, this ugly room is mine again and shorter,

only I walk and pretend into.

4 Dec 2008

DESENCANTO


Más conozco sus hermosos cuerpos,
jardínes que un día me fueron vetados

y recorro los deliciosos caminos

donde la luz jamás vence a las sombras;


más me cubre la seda en lechos

por los que un día suspiré como algo inalcanzable

y susurran para mí sus secretos

labios que nunca antes quisieron pronunciar mi nombre...


...más me enferma la mísera mezquindad

de lo que ayer consideraba
el más valioso de los tesoros.