2 Dec 2009

Instante


Trémula
Esfera iridiscente
Revienta apenas nace
Efímero lucero
La dicha

18 Nov 2009

Tehilim




Un bosque sumergido en la niebla,

el barullo de las aves

en la última hora de la tarde,

diminutas gotas de rocío

sobre grandes hojas verdes,

la imagen borrosa de una niña que

me hace cruzar la calle sin cuidado,

una larga caminata sin rumbo,

comer uvas de tu mano,

oraciones breves y bien escritas,

escuchar Toccata e fuga en penumbras,

el ruido del viento al mover la hierba,

despertar de madrugada y entrar

en tu sexo tibio,

auroras boreales imaginadas,

una canción vieja que me colapsa,

soñar el abrazo de quien se ha ido

y sentir el calor de quien ha llegado,

caminar de madrugada por una calle empedrada,

ver reptar la sombra de una nube

parado en la cima de una montaña,

besar sobre un puente,

un eclipse solar,

algunas noches de invierno,

leer frente al mar en una tarde obscura,

tus pequeños sobresaltos mientras duermes,

vino en abundancia y esas charlas

que se prolongan hasta que llega la mañana,

los pasos de un gato,

contemplar por vez primera la caída de la nieve,

un Velázquez o un Tiziano,

una casona que se desmorona,

jardines silenciosos y desiertos,

un antiguo poema épico,

tu cintura, tus ojos

y tus labios;


esas manifestaciones de lo bello

podrían hacerme orar agradecido,

si creyese como tú en algo.


Sombra sin dios

dirijo a ti mis palabras,

como quien alza su voz

hacia lo sagrado.


15 Nov 2009

12:20 a.m.



1) Melancolía: f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.


2) Esperanza: f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.



Turba tu voz mi melancolía.
La contamina de esperanza.


25 Oct 2009

Naufragio


Para B.


Cuando en tus blancas arenas
deposite la mar espumosa, los restos
de la última nave que intentó alcanzar tu puerto,
toma al menos un minuto y piensa
en la esperanza depositada en ese barco.
Piensa en la pacífica isla,
donde aquél malhadado navío atracó por años;
en las muchas ilusiones
de quienes se hicieron a la mar embravecida,
abandonando la serena tranquilidad de su exilio
y reconstruye el optimismo de los rostros,
el latir impetuoso de los corazones
y el estremecimiento de los cuerpos,
cuando al despuntar el día sobre su nave,
veían extenderse sin fin las profundas aguas
y en sus ojos se vislumbraba
la intuición de lo desmedido de su sueño.

Piensa un minuto en ellos y
no compadezcas la necedad de su viaje,
antes bien toma entre tus manos
un fragmento de aquella nave desdichada
y devuélvelo a las olas;
tal vez así, en el salino olvido del agua,
halle reposo la memoria de aquellos
que buscaban en tu puerto
la posibilidad de su utopía.

7 Oct 2009

Cuando seas vieja


Cuando seas una gris anciana somnolienta
Y dormites frente al fuego, toma este libro
Y lee con cuidado; evoca la dulce mirada
Ya ida de tus ojos y sus profundas sombras;

¡Cuántos se enamoraron de tu alegre gesto!
¡Cuántos dijeron, sinceros o no, amarte!
Recuerda entonces a aquél que en verdad te adoró,
Que adoró la aflicción de tu rostro voluble;

Acurrúcate junto al fuego,
Y murmura entristecida, la pérdida del amor
Que desapareció más allá de las montañas
Y hundió el rostro entre las estrellas.